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Orquera, Luis und Ernesto Piana. 1999. La vida material y social de los Yámana. Eudeba, Buenos Aires.

Poole, Deborah. 1997. Vision, Race and Modernity: A Visual Economy of the Andean Image World. Princeton University Press, Princeton.

Sekula, Alan. 2003. Der Körper und das Archiv. En Diskurse der Fotografie. Fotokritik am Ende des fotografischen Zeitalters, pp. 269-334. (Ed.) Herta Wolf, Suhrkamp Taschenbuch, Frankfurt.

Schneider, Jane und Annette Weiner. 1989. Cloth and Human Experience. Smithsonian Institution Press, Washington/London.

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Bibliografía

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Bridges, Lucas. 1978. [1949] El último confín de la tierra. Ediciones Marymar, Buenos Aires.

Canclini, Arnoldo. 1983. Juan Lawrence. Primer maestro en Tierra del Fuego. Marymar, Buenos Aires.

Darwin, Charles. 1839. Journal and Remarks. Narrative of the Surveying Voyages of His Majesty´s Ships Adventure and Beagle between the Years 1826 and 1836…, Vol. III, Henry Colburn, London.

Edwards, Elizabeth. 2001. Raw Histories. Photographs, Anthropology and Museums. Berg, Oxford.

Entwistle, Joanne und Elizabeth Wilson. 2001. Body Dressing. Berg, Oxford.

Geertz, Clifford. 1973. The Interpretation of Cultures. Fontana, London.


Greenblatt, Stephen. 1991. Marvelous Possessions. The Wonder of the New World. The University of Chicago Press, Chicago.

Gusinde, Martin
- Diarios de viaje no publicados. Primer viaje (09.12.1918 bis 31.03.1919), segundo viaje (05. 12. 1919 bis 22.02. 1920) y tercer viaje (20. 12. 1921 bis März 1922).

- 1922. Publicaciones del museo de etnología y antropología de Chile. Expediciones a la tierra del Fuego. Imprenta Cervantes, Santiago.

- 1937. Die Feuerland-Indianer: Bd.2: Die Yamana. Vom Leben und Denken der Wassernomaden am Kap Horn. Verlag Anthropos, Mödling.

- 1982. Los Indios de Tierra del Fuego. Los Yámana. Tomo II, 3 vols. Centro Argentino de Etnología Americana. Buenos Aires.

Martinic, Mateo. 2001. El postrer esfuerzo misional entre los yámana (1888-1917). Significación en la decadencia étnica. Estado de la comunidad final (1918-2000). Anales Instituto de la Patagonia, Nº 29, pp. 5-27.
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A alguno de ellos más bien pareciera haberles ganado el cansancio como lo demuestra la joven, con un pequeño en sus brazos situada en medio del grupo, quien casi imperceptiblemente pareciera estar bostezando en vez de prestar atención a las últimas indicaciones del fotógrafo, quien finalmente después de haber logrado ubicar a todos en el marco de la fotografía daba las últimas indicaciones antes de obturar, por fin, el botón de la cámara.

Por último cabe destacar, que la imagen contrasta también con la imagen que Gusinde a su vez transmite en sus informes en relación a su “objeto de estudio“. A la vez que como ya se dijo, señalaba que los Yámanas vivían en una situación de pobreza como resultado de la degradación a la que habían sido sometidos en su contacto con el hombre blanco, sostenía que se trataba de una “pueblo primitivo“ (Gusinde, 1922: 148) en extinición. La idea de “raza“, “culturas primigenias“y otras categorías étnicas traspasa todo el trabajo de Gusinde y en sus informes desliza imágenes dejando entrever la existencia en la estancia de una “tribu primitiva“, con la cual había pasado horas en su “chozas“ junto al fuego, ganándose su confianza gracias a “cierta habilidad para acomodarme a la vida de un pueblo primitivo“ (íbid.). Ello le había permitido penetrar en las “leyendas y mitos, supersticiones y tradiciones que acompañan a este pueblo en la última etapa de sus existencia“ (íbid.). La convicción de asistir a la desaparición de un "pueblo primitivo“, fue confirmada tras cada viaje y fue un móvil importante en relación a su misión científica, cual era rescatar para el futuro aquello que iba a desaparecer. Su trabajo fotográfico fue influído por esta noción llevándolo a diferentes resultados.

En el caso del retrato de grupo, si bien pareciera ser una contradicción con la presentación de su “objeto de estudio“ ya que no parece ser el retrato de un “pueblo primitivo“ la idea del rescate operó aquí a otro nivel. De hecho, se trata no sólo del retrato más numeroso que encontramos en archivo, sino que casi del único existente relativo a este grupo. La fotografía respondió al parecer también, a una inquietud por rescatar para la posteridad una imagen del grupo humano con el cual trabajó Gusinde en la estancia de Puerto Remolino. El rescate operó aquí en el ámbito de lo privado, como un recuerdo para el futuro, para la memoria de los involucrados.


Por último, resta decir que esta fotografía representa hoy un fragmento “crudo“ (Edwards, 2001: 5), no procesado de la memoria histórica y como tal es un potencial fragmento narrador de historias que la rondan. Como se vió, a partir de indicios y contextos relevantes la imagen ha permitido una serie de conjeturas en relación al fotógrafo, a los fotografiados y a la situación particular en 1920 en la hacienda, permitiendo incluso iluminar significativamente a personajes ausentes de la imagen pero a la vez tan presentes como la figura de Nelly. Ella falleció en el año 1924, poco después de la última estadía de Gusinde en Remolino. Sus hijos e hijas murieron entre 1912 y 1927 a causa de diferentes enfermedades (Canclini, 1983: 92).





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Surge de nuevo la pregunta acerca del rol o roles jugado por aquella fotografía en el trabajo de campo. ¿Qué quería construír Gusinde a través de aquella representación que como vemos no era representativa para él de la situación por la cual atravesaban los indios en la estancia?.

Una posible conjetura a la pregunta que contradice las propias imágenes de Gusinde respecto de los Yámana, fue su deseo por mejorar la imagen emblemática que colgaba sobre este grupo desde las observaciones de Darwin. Éste los situaba en un escalafón infra humano representándolos como seres cercanos a los animales (Darwin, 1839). Gusinde, por el contrario, ante todo hizo hincapié en su calidad de seres humanos, en las características humanas destacables que el había observado gracias a su estadía entre ellos. La fotografía fue utilizada aquí como un medio capaz de visualizar, a través de un retrato colectivo, la presentación de personas dignas de respeto. La ropa fue así un motivo fotográfico importante. Gusinde dignificó a los Yámana, aplicando una concepción europea de larga data acerca del “salvaje civilizado“, y a través de un tipo de retrato familiar que se diferenciaba de los retratos individuales. Gusinde hizo circular dichas imágenes no sólo entre los Yámana guiado por motivos estratégicos en el marco de sus investigaciones, sino también entre la familia Lawrence como regalo y recuerdo de su estadía en la hacienda7. Gusinde envió la fotografía años más tarde a la familia Lawrence de regalo en una carpeta con alrededor de 50 retratos individuales de sus „amigos Yámana“. Las fotografías fueron preservadas por los Lawrence en álbumes (información oral, entrevista a Martin Lawrence, 2001)..

La precencia de las fotografías durante los viajes de Gusinde y los roles que jugaron las mismas en este contexto se pueden reflexionar en diferentes direcciones. En la esfera privada del fotógrafo y fotografiados funcionaron como medios de comunicación, que tuvieron una resonancia social en la “economía visual“ (Poole, 1997) de las haciendas.

Gusinde trabajó en el marco de una cultura visual en la cual las fotografías circulaban hacía bastante tiempo. Así retomando la discusión acerca de los móviles que llevaron a Gusinde a tomar el retrato colectivo que nos ocupa, es interesante detenerse en la manera de operar con sus “informantes“ en la dinámica de los viajes que realizaba y en su estrategia para lograr la confianza necesaria de aquellas personas. La primera noche que pasó con los Yámana en Puerto Remolino en 1920, la sesión culminó cuando Gusinde presentó fotografías al grupo que lo rodeaba: “Por fin les mostré fotografías del paisaje, de los Selk´nam y de sus propia gente que había tomado el año anterior8. Endlich zeigte ich ihnen Photographien von der Landschaft, von den Selk´nam und von ihren eigenen Landsleuten, die ich in vergangenen Jahr aufgenommen hatte“ (Gusinde, 1937: 175. Mi traducción).. Nuestro retrato colectivo encontró tal vez una resonancia especial entre los Yámana, ya que los relacionaba con su status social en la hacienda. Las fotografías eran tratadas como una especie de tesoro, como un objeto conocido, pero no en poder de los Yámana, sino en poder de la esfera privada de las familias europeas, en este caso guardadas en la casa principal de los Lawrence en Puerto Remolino. La importancia de la promesa de Gusinde de que volvería al año siguiente con las fotografías, habla sobre las esperanzas de los Yámana y explica en cierto modo la buena disposición que tuvieron para dejarse fotografiar continuamente en diferentes situaciones al regreso de cada viaje de Gusinde. En relación a esto, jugó la posibilidad de construcción del propio retrato colectivo un rol importante en este caso fotográfico. La reunión de gran parte del grupo en un lugar en el cual no se veían los rastros de las viviendas de la hacienda, en un lugar alto, con el cielo y el mar de fondo, es una especie de construcción utópica de la imagen social propia a la vez muestra la cooperación colectiva con el hombre detrás de la cámara. El miedo incial a ser fotografiados al cual alude Gusinde sobre todo en relación a los retratos individuales, se disipa en esta fotografía en la cual a pesar de que están posando para la cámara no hay muestras de rigidez, o desconfianza.
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La ropa, las posturas corporales, los peinados, pueden ser "leídos“ aquí como un espacio denso de signos, de códigos que portan significados ligados a usos y convenciones sociales asociados a la cultura del vestir y de la presentación sociopolítica del cuerpo en sociedad (Schneider und Weiner, 1989: 3; Entwistle y Wilson, 2001).

  

En relación a este proceso, Gusinde critica cómo se había llevado a cabo el mismo. El papel de las misiones en este plano lo cataloga más bien negativamente ya que debido a la ignorancia, la vestimenta había acarreado muchos males entre la población. Por otra parte, la noción de civilización asociada con el uso de ropa le parecía patética: “Más tarde, los indígenas causaron una buena impresión sobre ciertos visitantes sólo por usar vestimenta europea. Pero ésta fue realmente la única modificación que tuvo lugar en ellos, pues en su interior continuaron siendo lo que eran. Para algunos observadores, en tanto, el uso de trapos viejos significaba elevación moral y civilización. Tales conquistas se lograban con la sola obligación de un único día en la estación misionera. En cambio, para transformar una tribu completa se requiere la aplicación, por décadas, de los mejores y más adecuados medios de instrucción“ (Gusinde, 1982: 317). Esta cita hay que situarla en la discusión general acerca de cómo Gusinde veía la situación por la cual atravesaben los Yámana en 1920. Sus apreciaciones históricas son parte de su propio juicio en relación a lo que tenía ante sus ojos. La siguiente imagen es reveladora: “Un puñado de sobrevivientes, envueltos en harapos europeos, mantiene todavía algunas tradiciones fragmentarias de su tribu, pero dentro de algunos años habrán terminado para siempre los Yámana y su cultura“ (op. cit.: 326). La imagen de harapos, de pobreza y degradación se encuentra en diferentes pasajes relacionados con las condiciones en las que resume la situación del Yámana a su llegada. La vestimenta muchas veces es descrita como ropa sucia, grande, vieja. En cuanto a su aspecto los describe de exterior “sucio“, “desarreglado“ y “feo“. Pero en relación a la fotografía que nos ocupa estas observaciones contrastan mucho con lo que vemos.
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La pregunta acerca de las circunstancias específicas en la que fue tomada la fotografía no es posible de contestar con la información anexa a la fotografía preservada, sin embargo los usos dados a la fotografía dicen algo sobre diferentes espacios sociales. Gusinde, hizo circular esta fotografía más bien en ámbitos privados. Algunos de estos usos se dieron en el marco de sus estrategias en el trabajo de campo para acercarce al “objeto de estudio”. El retrato grupal revela algo de la falta de valor “científico” que le podría haber atribuido Gusinde a pesar de haber tenido la misma gran importancia durante el trabajo de campo.

La falta de “interés científico” que Gusinde otorgó a esta fotografía, revela algo acerca de la otra gran mayoría de fotografías en archivo y publicadas por Gusinde a las cuales sí le otorgó valor científico. Gusinde, fotografió a los Yámana tras dos generaciones de contacto permanente con las misiones anglicanas. Sin embargo, las imágenes del “nuevo” cotidiano fueguino representaban para él sólo un medio para alcanzar imágenes de valor científico. De hecho Gusinde casi no fotografió la pobreza y las condiciones de vida visibles de los Yámana en la hacienda.

Fotografías de este tipo fueron valoradas como objetos materiales, sociales y simbólicos que espejean las relaciones sociales en la hacienda5. Fuera de Tierra del Fuego se había extendido ya a comienzos del siglo XX la fotografía en general y el retrato en particular masivamente implicando consecuencias en el contexto de las transformaciones sociales y  desarrollo de la burguesía (Sekula, 2003: 269-334).. Pero ¿cómo ocurría el encuentro con fotografías en el horizonte de las relaciones sociales de la hacienda en los años 20 en Remolino? ¿Qué rol jugaban fotografías en dicho contexto? ¿Sirvieron las fotografías para democratizar en algún nivel a la sociedad de éstos fotografiados?.
Las esferas sociales y privadas que son reconocibles en los márgenes de la fotografía dicen algo sobre los modelos sociales de corporalidad que dominaban en la hacienda. Ya que si efectivamente la fotografía en cuestión fue "arreglada“ sólo para la ocasión, de manera tal que las personas retratadas aparecen mejor vestidas de lo que cotidianamente acostumbraban, de todas maneras los retratados parecen vestir y posar con una cierta naturalidad. La manera de vestir en aquella ocasión en la hacienda, también dice mucho acerca de ese espacio social en el cual los retratados interactuaban. Ya que esta imagen, nos revela mucho acerca de una parte de la “realidad” encontrada por Gusinde a su llegada. Creemos que el esmero en la vestimenta que se aprecia en la imagen tuvo que ver con la imagen que Nelly quiso proyectar de sus iguales a través del medio fotográfico gracias a la presencia e interés de Gusinde por fotografiar a los Yámana en la hacienda.

La ropa que se ve en la fotografía alude por otra parte al proceso de contacto de varios siglos de los Yámana con extranjeros, forasteros, misioneros, colonizadores, entre otros. Hacia 1920, la cultura del vestir era parte del mundo conocido por los Yámanas en contacto con las haciendas. Algunos de los retratados habían nacido en medio de ese gran campo de influencias de la acción misionera y colonizadora, los mayores habían sido incorporados por lo menos hacía cuarenta años. En el contexto de la relación entre los Yámana con los Lawrence y con la hacienda el vestir a la manera europea formaba parte de la inserción de los primeros a ese ambiente6. El proceso de incorporación de ropa europea en la región comenzó  durante el siglo XIX. Las noticias conocidas sobre trueques de objetos, entre los Yámana y los viajeros se remontan a comienzos del siglo XIX. Entre los objetos recibidos había ropa, cintas, botones. Tierra del Fuego y sus habitantes fue una frontera incorporada tardíamente al mundo occidental en comparación al resto de América. Sin embargo, en aquellos “tardíos“ primeros encuentros más sistemáticos entre Yámanas y europeos durante las primeras décadas del siglo XIX hubo antecedentes de prácticas europeas que en América remontan a la llegada de Colón. En efecto, el rapto de “informantes” fueguinos y su exhibición en Europa ha quedado emblematizada en la historia de Jemmy Button, joven Yámana que junto a su hermana y otros fueron llevados por el capitán Fitz Roy a Inglaterra en la década de 1830. La incorporación de la vestimenta fue uno de los aspectos más importantes en el afán de civilizar al “ indio“ desnudo. Sin embargo, la incorporación de la misma fue un proceso largo. El momento más decisivo fueron el establecimiento de las misiones ya que en dicho contexto el “indio“ debía presentarse vestido. Los misioneros introdujeron el principio de la “retribución“ por servicios prestados (es decir bienes a cambio de trabajo) y los premios“ (Orquera y Piana, 1999: 531). Por otra parte, en las noticias acerca de las enseñanzas prácticas en la misión de Ushuaia, se sabe que las mujeres enseñaban a las “ indias“ a remendar y a coser ropa. La introducción de las ovejas también los introdujo en las labores de la esquila y del tejido. La introducción de la vestimenta y nociones acerca de la manera correcta de vestir fue un aspecto fundamental en el encuentro intercultural no solo en el contexto de las misiones – que jugó en este plano un rol fundamental – sino en el contexto de la incorporación de dichos territorios al mundo global circundante. La cultura del cuerpo desnudo vestido por pieles de animales, cubierto con grasas de animales o signalisado con pinturas era parte de un mundo  “salvaje“ , “incivilizado“  que se fue extinguiendo rápidamente una vez que comenzó la colonización sistemática. .
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Tal vez constituye el cigarrillo una especie de punctum en la fotografía, como lo definiría Barthes (Barthes, 1989: 53), ese lugar en la imagen que nos atrae y revela más de lo que las palabras pueden explicar. La pose emana una cierta expresión de masculinidad, al igual que la pose del “gaucho” mencionado anteriormente, que contrasta con el gesto femenino pasivo de las manos tomadas sobre la falda. Con una pose un poco diferente, recuerdan las mujeres sentadas a las mujeres retratadas en las fotogrfías más antiguas del período de emergencia de las misiones. Las poses de las mujeres en la siguiente fotografía se asemejan a la pose de Peine – la mujer de aspecto mayor y pelo largo que con su chal sobre los hombros está sentada en la primera fila, en una posición que se diferencia mucho de las otras mujeres que aparecen en la fotografía de Gusinde sentadas. ¿Indica esta diferencia un signo acerca del paso de una moda o nos dice algo acerca del proceso de “domesticación” social, a través de posturas corporales de una generación a otra en el marco de encuentros interculturales?

La ropa, peinados, los gestos y posturas han abierto una serie de posibilidades de lectura al interior de la imagen. Son indicios, huellas que hablan acerca de cambios, hábitos, convenciones, códigos culturales que formaron parte del mundo de los retratados. La ropa constituye en la fotografía un espacio denso de signos culturales que deben ser descifrados, si se quiere indagar acerca del mundo de los fotografiados (Entwistle y Wilson, 2001: 4; Geertz, 1973). En este sentido, las fotografías son fuentes históricas que tienen una relación directa con la cultura visual y con conceptos corporales.

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¿Se trata de una costumbre enseñada por los misioneros o de una influencia adquirida en el contacto con los estancieros? ¿Se trató de una sugerencia de Nelly o Gusinde al momento de preparar la fotografía? Las preguntas lejos de responderse quedan abiertas a nuevas investigaciones.

Otro detalle interesante son los peinados. El corte de pelo masculino no se asemeja a los usados en épocas más antiguas, así como el tipo de bigote, como lo revelan fotografías tempranas como las de la misión científica de la Romanche. No sólo el corte de pelo, sino también la manera de peinarse de las mujeres, recogido y atado hacia atrás dejando el rostro despejado, forman parte del nuevo mundo de influencias asimiladas. ¿Significaba aquélla manera de atarse el cabello para las mujeres un signo de orden en el arreglo personal cotidiano?.

A otro nivel, las poses son significativas en esta fotografía. En primer lugar, no se trata de un retrato colectivo rígido, lo cual quizá se debió a la elección del lugar, una suerte de terreno inclinado que permitió que el grupo se ubicara de una manera no tan ordenada para la fotografía. La composición de las filas se va desordenando hacia atrás. En la última fila posan sólo hombres de pie ubicados de manera irregular. Destaca un hombre de pelo corto y bigotes parado al fondo en el costado izquierdo con su mano derecha en el bolsillo y en la izquierda portando un cigarrillo entre su dedo pulgar e índice. La manera en la que está parado, el detalle del cigarrillo, la corbata, el pañuelo en su chaqueta, emanan un aire de audacia que recuerda más bien la pose estereotipada de un galán criollo que la de un “indio nómade en vías de extinción”.
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La situación cambiaba completamente cuando Federico, su marido, estaba por unos días en la estancia. Las breves noticias dejan ver la situación de conflicto por la cual atravesaba Nelly y explica en parte por qué no aparece fotografiada junto a su gente. Si el día de la toma de la fotografía que vemos, se hubiese encontrado Federico en la hacienda, es muy probable que Nelly no hubiese estado autorizada a fotografiarse con su gente. Sin embargo, la fotografía que vemos habla de la presencia de Nelly en los márgenes de la misma. El espacio fotográfico refiere no solo el lugar físico visible en la imagen fotográfica sino que da cuenta de un espacio de tensión social entre fotógrafos, espectadores y fotografiados. Una escenificación de tal envergadura no pudo haber sido realizada por Gusinde sin la asistencia de Nelly.

Ello nos lleva a fijar nuestra atención en el segundo aspecto relevante de esta imagen: los retratados aparecen vestidos no sólo a la usanza europea, sino que de una manera que podríamos asegurar no correspondía a la manera en que vestían usualmente ni aun estando en la estancia. ¿Se trató de un día especial en la estancia? ¿Vestían así normalmente para los oficios religiosos o se trató de una imagen creada para la cámara fotográfica de Gusinde? La información en el archivo fotográfico no alcanza a responder esta pregunta. Sin embargo, los sucesos del día 28 de diciembre del año 1919 permiten algunas conjeturas. Un poco antes de la celebración de año nuevo en la hacienda de Punta Remolino cuenta Gusinde: “durante la mañana le muestro a los indios algunas fotografías y ellos se impresionan. Exacto, después de almuerzo se hicieron los primeros preparativos y yo tomo bastantes fotografías, también a la familia Lawrence” (diario del segundo viaje de Gusinde, 28.12.1919). Es probable que los preparativos mencionados se refieran a la fotografía aquí en cuestión.

Antes de seguir con las conjeturas detengámonos en la imagen. Los retratados, aparecen vestidos de acuerdo a las convenciones occidentales de combinación de prendas a lo que se agrega que además visten ropa en buen estado, trajes enteros, incluyendo zapatos. En general visten ropa ajustada a la medida de cada uno. Los niños también están vestidos con trajes propios para su edad, y llevan zapatos a excepción de uno situado adelante entre las dos mujeres con blusas blancas, que está descalzo y viste una chaqueta y pantalones que parecieran estar en mal estado. Destacan los trajes de los hombres con pantalón chaqueta y chaquetilla del mismo juego. Algunos de ellos llevan también corbatas o pañuelos. Las camisas están abotonadas hasta el cuello, a excepción de un hombre situado segundo en la última fila de derecha a izquierda, que parece estar vestido como “gaucho”, con pantalón claro, una faja en la cintura y un gorro. Los trajes de las mujeres compuestos en gran parte de faldas y blusas destacan por el buen estado. Ellas también usan los cuellos de las blusas abotonadas. El detalle de los botones abrochados de los cuellos de camisa en la mayoría de ellos los inviste con un cierto aire de “formalidad”.


La posición de Nelly debió haber sido de permanente tránsito entre dos mundos diferentes, una especie de “go between” (Greenblatt, 1991: 143) en la que se concentraba la comunicación intercultural. Ella representaba el advenimiento de un nuevo mundo en el cual se cristalizaban los conflictos. El día sábado 17 de enero de 1920, describe Gusinde durante su estadía en Punta Remolino su impresión acerca de la situación de Nelly: “Federico va a Ushuaia, así su mujer toma todo en sus manos. Ella entiende todo mejor que los demás, uno se da cuenta que la vida libre del indio le sería preferible a jugar a la patrona en la estrecha chaqueta cultural" (mi traducción. Diario del segundo viaje de Gusinde, 17.01.1920). Las diferencias debieron ser marcadas y su posición social seguramente nada fácil, ya que si bien los Lawrence tenían un espíritu caritativo y respeto por los indios al mismo tiempo pertenecían a la cultura europea. A pesar de todo Nelly tenía la posibilidad de influir en ciertas ocasiones a favor de los Yámana en el marco de la hacienda.

Ya en el primer viaje Gusinde había tomado contacto con la familia como se señaló. La influencia ejercida personalmente con los Yámana, a la vez que en determinadas ocasiones a través de su marido, fueron fundamentales para el rápido acceso que logró Gusinde entre la población indígena que se encontraba en 1920 en la estancia. Hay varios pasajes en los cuales se mencionan los incansables esfuerzos que Nelly se daba para impulsar a la población a colaborar con Gusinde o para proveer de las condiciones necesarias para los requerimientos del investigador. Desde su posición social apoyó permanentemente su trabajo, en tanto actuó como una especie de nexo para la comunicación entre los diversos mundos, sobre todo durante la estadía de 1920.

Aquel viaje fue muy importante ya que marcó el comienzo de una relación entre Gusinde y los Yámana que continuaría profundizándose en las siguientes estadías.

Tal es el contexto general en el cual cabe situar la fotografía en cuestión. La misma es relevante tanto por el lugar en la que fue tomada, ya que estamos ante una fotografía realizada en la estancia y asistida por Nelly en el año 1920, como por la imagen misma en la cual apreciamos a personas bien vestidas a la usanza europea.

En cuanto a Nelly, cabe destacar que ésta no aparece en la fotografía. En el archivo casi no hay fotos de ella, sólo existen algunos retratos con sus hijos. Esto contrasta fuertemente con las noticias que Gusinde nos da acerca de su permanente presencia y ayuda durante su estadía. ¿Constituía el posar ante la cámara junto a los Yámana un tabú social que debía observar, ya que ello la igualaba y quizá la rebajaba ante los ojos de la familia Lawrence en relación al status y rol social que debía representar? Si esta conjetura es afirmativa, entonces la ausencia de Nelly en la fotografía en cuestión podría ser catalogada como simbólica de su posición de transición entre mundos diferentes. En la estancia de los Lawrence a pesar de la apertura había límites y reglas que se transparentan sutilmente a través de las fotografías. Algunas noticias del diario explicitan mejor esta situación. Gusinde señala en varias ocasiones que Nelly estaba libre para asistir a las diversas sesiones en las cuales él se reunía con un determinado grupo de “informantes”, cuando el marido estaba ausente de la estancia. En dichas ocasiones Nelly organizaba para Gusinde sesiones con las mujeres en el lavadero por ejemplo.
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Los Lawrence llegaron desde Inglaterra a comienzos de la década de 1870 a la región enviados, junto a otras familias, por la sociedad misionera anglicana, "Southamerican Missionary Society“ (Martinic, 2001). La familia jugó un papel destacado en el desarrollo de las misiones en la región del Canal Beagle que sobrevivieron con muchas dificultades hasta comienzos del siglo XX. El representante más antiguo de la familia, Juan Lawrence, aún vivía a la llegada de Gusinde. Sin detenerme en mayores detalles, importa señalar que tras el término de las misiones, la familia Lawrence al igual que otras familias misioneras se establecieron en la región (Bridges, 1949). La primera generación de descendientes de los primeros misioneros estuvo, por lo tanto, menos vinculada con los objetivos de las misiones. En efecto, tras la decadencia de las misiones, los descendientes se dedicaron a levantar las haciendas en los territorios que pudieron obtener en el proceso de colonización    que    llevaron   a   cabo   los   países   respectivos:  Chile   y
Argentina3. En cuanto al proceso de colonización llevado a cabo de manera sistemática en la región por los gobiernos chileno y argentino, el mismo se dio de manera diferente en las diversas localidades. En la Isla Grande de Tierra del Fuego hacia fines del siglo XIX el gobierno argentino había comenzado a regular más sistemáticamente la ocupación del territorio. .

A comienzos del siglo XX, la misión de Ushuaia fue clausurada. Así a la llegada de Gusinde, las misiones habían bajado su nivel de influencia sobre la población Yámana. Sin embargo, la generación Yámana más antigua en el año 1920, había vivido el proceso de auge y decadencia de las mismas. Una parte importante de este grupo siguió vinculada a la familia Lawrence tras el cierre de las misiones. La familia Lawrence ubicada principalmente en la estancia de Remolino, lugar en el cual se sacó la foto, seguía vinculada con la población ya que la misma era una fuerza de trabajo para las faenas de la estancia en diferentes épocas del año. Tras el cierre de la estación de Ushuaia los Lawrence recibieron estancias en Punta Remolino y en la isla Navarino (Canclini, 1983: 71-72). La estancia de Punta Remolino era en el año 1920 un punto de reunión para la población Yámana dispersa que continuaba movilizándose en el territorio insular.
Un hecho remarcable en la relación de los Lawrence con las familias Yámana, lo constituyó el matrimonio de Federico Lawrence, segundo hijo del reverendo Juan con Nelly, la cual según Gusinde era una “Yámana de sangre pura”4. Mi traducción del alemán „Yámana von reinstem Blute“ (Gusinde, 1937: 170). A partir del segundo viaje aparece Nelly continuamente en el diario de viaje de Gusinde. Este se refiere a ella como la “patrona india” o “señora Lawrence”. La connotación racial que predomina en algunas descripciones de Gusinde, como la de “Yámana de sangre pura” deja entrever ambivalencias en sus designaciones sociales, ya que a pesar de ser Nelly una “india”, tenía la misma una posición social difrente a las otras mujeres Yámana. Gusinde se refiere a las últimas como “hembras”, pero a Nelly la presenta como “señora” o “patrona” (Gusinde, diarios de viaje). Nelly jugó un papel único en el trabajo de campo de Gusinde. Ella era el nexo entre los Yámana, la familia Lawrence y Gusinde. Su procedencia étnica legitimó y autenticó el trabajo completo de Gusinde.

No se sabe con exactitud si Nelly fue criada en la misión o si mantuvo una relación más independiente de ésta. Gusinde informa que hablaba inglés, castellano y Yámana (Gusinde, 1937: 170-175). Por su parte Federico también conocía perfectamente la lengua de los Yámana y había crecido en estrecho contacto con ellos. La pareja tuvo 6 hijos, a los cuales les enseñaron tanto el Yámana como el inglés. La posición de Nelly en la familia tampoco queda demasiado clara, pero al parecer ella mantenía dentro de lo posible un vínculo cercano con los Yámana que pasaban por la estancia. De hecho, Calderón su hermano también se encontraba presente en la estancia a la llegada de Gusinde.









 
Un caso fotográfico a la luz de los viajes de Martín Gusinde a Tierra del Fuego1.  Esta ponencia forma parte del proyecto (Fondecyt 1030979) “Fotografías del fin del mundo: construcción imaginaria del indígena fueguino como sujeto histórico (1880 – 1930)”..

El presente artículo corresponde a una parte de un capítulo de mi tesis doctoral “Imagen, materialidad, recepción. Fotografías de Martín Gusinde de Tierra del Fuego 1918-1924”. En dicho capítulo seleccioné 40 fotografías (de un total de alr. 1000 fotografías) del archivo fotográfico legado por Martin Gusinde al Instituto Anthropos en Alemania. Las fotografías fueron tomadas entre los años 1918 y 1924 durante los cuatro viajes realizados por Gusinde a diferentes localidades de Tierra del Fuego. Para ello analicé en diversos niveles tanto la imagen fotográfica como su materialidad atendiendo a las siguientes preguntas fundamentales: ¿Es posible desgranar la imagen fotográfica más allá de su margen visual? ¿Cuáles historias están ligadas a las fotografías en su calidad de objetos materiales que circularon junto a Gusinde durante sus viajes?.

El artículo se centra en la interpretación de una fotografía tomada por Martin Gusinde en el curso de su segundo viaje de investigación a Tierra del Fuego (1919-1920). El objetivo metodológico es presentar un análisis microhistórico de este caso fotográfico en el contexto del trabajo de campo de Gusinde y explorar su potencial capacidad para narrar historias. A lo largo de la presentación, espero poder poner de manifiesto las complejidades y potenciales analíticos que (re)presenta la fotografía como documento histórico, en articulación con otros fragmentos documentales del pasado. La conclusión preliminar pasa por afirmar la posibilidad de realizar una lectura densa de las fotografías ya que efectivamente las mismas “cuentan historias” no sólo ligadas con los mundos del fotógrafo sino también con los de los fotografiados.

Palabras claves: fotografía, microhistoria, Martin Gusinde, Tierra del Fuego.

Autor: Marisol Palma
Doctora en Historia. Investigadora Facultad de Historia y Filosofía Universidad de Leipzig.

e-mail:  mpquyntay@hotmail.com


Revista Chilena de Antropología Visual -
número 6 - Santiago, diciembre 2005 -
102/114 pp. - ISSN 0718-876x.
Rev. chil. antropol. vis.



Marisol Palma
Fotografías que cuentan historias

La siguiente fotografía, no publicada por Gusinde, fue realizada durante su segundo viaje a Tierra del Fuego a finales del año 19192. La fotografía se encuentra en el archivo fotográfico de Anthropos Institut, sección Martín Gusinde, clasificación GU 3098. . La imagen muestra un retrato colectivo y éste es el punto de partida para determinar contextos relevantes –relación de Gusinde con los Yámana y la familia Lawrence, el contexto de la hacienda, marco histórico del proceso de colonización y en particular el rol de las misiones– e indicios significativos como la vestimenta por ejemplo, para una lectura interpretativa de la fotografía en diferentes direcciones.


Retrato colectivo fotografiado por Martin Gusinde en la estancia Punta Remolino, Isla Grande de Tierra del Fuego, a comienzos de 1919. Signo de derechos: Anthropos Institut.

La fotografía retrata a 32 personas entre hombres, mujeres y niños. En una especie de terreno en pendiente se ve la formación de tres filas disparejas de personas. Al medio se encuentran en su mayor parte mujeres y niños. En la última fila, varios hombres posan parados ante la cámara. El centro del encuadre pareciera encontrarse a pocos metros del grupo dejando espacio hacia el cielo, en el cual se recortan las figuras masculinas resaltando los trajes oscuros, y hacia el suelo, en el cual resaltan las personas vestidas con prendas de colores más claras en su mayor parte mujeres. La imagen del grupo está levemente centrada hacia el costado derecho, dejando una franja en el costado izquierdo en dónde se ve al fondo la bajada hacia una playa.

La fotografía fue tomada en el verano fueguino de 1920, durante el segundo viaje de Gusinde a Tierra del Fuego. Gusinde concentró su trabajo de campo en aquella ocasión especialmente entre los Yámana reunidos en Puerto Remolino, estancia pertenciente a la familia Lawrence ubicada en la costa sur, frente al canal Beagle en la Isla Grande de Tierra del Fuego. Ya en su primer viaje, Gusinde había pasado algunos días en la estancia y había reconocido que era un lugar ideal para comenzar a trabajar con los Yámana. Las condiciones ideales se debían a una serie de factores relacionados con la historia de la familia Lawrence en la región y su especial vínculo con los Yámana. Para entender el contexto de lugar físico, en este caso de la estancia en la cual fue tomada la fotografía daré breves antecedentes de la familia y del proceso de colonización en relación a los Yámana en la región.

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Un caso fotográfico a la luz de los viajes de Martín Gusinde a Tierra del Fuego1.  Esta ponencia forma parte del proyecto (Fondecyt 1030979) “Fotografías del fin del mundo: construcción imaginaria del indígena fueguino como sujeto histórico (1880 – 1930)”..

The present article corresponds to a part of a chapter of my doctoral thesis “Image, materiality, reception. Martin Gusinde's pictures of Tierra del Fuego 1918-1924 ". In the above mentioned chapter I selected 40 photographies (of a whole of 1000 pictures) of the photographic file bequeathed by Martin Gusinde to the Instituo Anthropos in Germany. The photographies were taken between the year 1918 and 1924 during four trips realized by Gusinde to different localities of Tierra del Fuego. For it I analyzed in diverse levels the photographic image and its materiality attending to the following fundamental questions: is it possible to peel the photographic image beyond his visual margin? Which histories are tied to the photographies in its quality of material objects that circulated with Gusinde during his trips?.

The article centers in the interpretation of a photography taken by Martin Gusinde on the course of his second trip of investigation to Tierra del Fuego (1919-1920). The methodological aim is to present a microhistorical analysis of this photographic case in the context of Gusinde's fieldwork and to explore his potential aptitude to narrate histories. Along the presentation I expect to be able to reveal the complexities and analytical potentials that the photography (re) presents as historical document in joint with other documentary fragments of the past. The preliminary conclusion passes for affirming the possibility of realizing a dense reading of the photographies since they really " tell histories" not only tied with the world of the photographer but also with those of the photographed ones.

Key Words: Photography as historical document, microhistory, Martín Gusinde, Tierra del Fuego.

Autor: Marisol Palma
Doctora en Historia. Investigadora Facultad de Historia y Filosofía Universidad de Leipzig.

e-mail: mpquyntay@hotmail.com



Revista Chilena de Antropología Visual -
número 6 - Santiago, diciembre 2005 -
102/114 pp. - ISSN 0718-876x.
Rev. chil. antropol. vis.